PILCHAPALOOZA
PILCHAPALOOZA
Un mar de adolescentes invade el Hipódromo de San Isidro el último fin de semana de Marzo de cada año.
Transparencias, peluche, anteojos extravagantes, maquillaje se mezclan con remeras de bandas de rock. El Lollapalooza es más que un simple festival de música, cada marzo el Hipódromo de San Isidro se convierte en una pasarela donde los jóvenes expresan su identidad y rebelión, creando un lenguaje propio a través de la ropa y la actitud.
Cuando nos preparamos para ir al Lollapalooza, llegamos a la conclusión de que era un espacio en el cual podríamos vestirnos libremente, sin importar la moda, los gustos, la opinión de los demás y ni siquiera ser juzgados. En los festivales, el público no sólo explora nuevos estilos, sino que también desafía los límites de su identidad personal.Tras asistir a este festival, pudimos observar muchas identidades distintas expresadas a través de la moda. Adolescentes que sin importar el clima, lluvia, calor, frío, expresaban su identidad con vestimentas que se imponían sobre cualquier otra cosa. Esta necesidad de expresarse es más fuerte que cualquier otra adversidad.
La vestimenta se ha convertido, a lo largo de los años, en la manera principal en que los jóvenes se expresan. Grupos punk, rockeros, hippies o pop se expresan y se comportan de distintas maneras, influyendo en su público. Ciertos estilos de ropa pueden crear un sentido de pertenencia a subculturas musicales o sociales, entonces estos festivales funcionarían como un encuentro de estas subculturas. Muchas personas eligen looks que reflejan su identidad personal, ya sea a través de colores únicos, estilos retro, o piezas únicas que destaquen.
En el 2024, Limp Bizkit apareció en los escenarios, y con ellos llegaron los grupos más rockeros al festival. Jóvenes con tatuajes, piercings, camperas de cuero convivieron con jóvenes que iban a ver a ysy A y a Bhavi, jóvenes del trap, bermudas, anteojos raros.
Por otro lado, algo que nos impresionó fue ver cómo sin importar los 36 grados que hacían, un chico estaba vestido con ropa llamativa de un color azul metálico y muchos accesorios, de los cuales el que más nos impresionó fueron sus botas largas blancas de peluche. Nos parece similar a otra situación, en la cuál nos encontrarnos con una chica que usaba una ropa que la hacía ver alienígena y de otro mundo, que por un lado no nos llamó tanto la atención porque estaba viendo a Melanie Martinez, que justamente gracias a su último álbum llamado “Portals” en sus conciertos la podemos ver disfrazada de alienígena rosa.Pero no todo lo que se ve es alternativo, al contrario, últimamente el festival se ha vuelto cada vez más mainstream. La diversidad de grupos ha disminuido, y un grupo en específico es cada vez más predominante. El público del Trap y Reggaeton. Maria Becerra, Feid, Ysy A.
Este año cuando visitamos el festival, las vestimentas eran muy poco variadas. Notamos que cada vez más había gente totalmente vestida igual. Chicas con botas altas, texanas polleras de denim y la mayoría con el mismo peinado. Percibimos que cada vez se populariza más vestirse de una forma, dejando de lado la originalidad que había antes para vestirse para un festival.
Esperamos que para el próximo Lollapalooza, se vuelva a la esencia de los festivales. La esencia de que distintos grupos de adolescentes, con distintas vestimentas, vocabulario, vidas se junten un fin de semana para disfrutar de música y convivan con estas distintas identidades libremente.
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